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PELEAS ENTRE PERROS QUE CONVIVEN

27.02.2019

Es una consulta frecuente en mi trabajo como Etóloga Clínica. Y lamentablemente, está aumentando en cuanto a casuística los últimos años. Las peleas de perros se producen cada vez más frecuentemente, porque se está complicando más la vida para nuestros perros por la sobrecarga de estímulos que muchas veces no pueden ni saben gestionar y sobretodo, estamos integrando nuevos perros a nuestro hogar sin tomar los mínimos resguardos para asegurar una buena convivencia. Y este es un factor fundamental que casi todos están olvidando. Por ello siempre es necesaria una Asesoría Preadquisición para prevenir y no lamentar. No olvidemos que por querer hacer un bien, a veces terminamos provocando un daño mayor ya que involucra a más de un perro.

Debemos ser muy conscientes en primer lugar de de que no todos los perros se llevan bien, a pesar de que el perro es una especie social. Tengamos en cuenta que es algo muy parecido a nosotros. No te agradan todos y no te gustaría estar viviendo con cualquiera, menos si te lo impusieron y nadie te preparó para ello. Por otro lado, a veces idealizamos la conducta de los perros, pensando en que siempre estarán dispuestos a jugar y a recibir con entusiasmo a cualquier perro, de cualquier edad, tamaño, sexo y conductas de por medio. Pero cada perro es un individuo, con sus propios problemas, preocupaciones, gustos, recursos valiosos y rutinas que desean se mantengan lo más inalterables posible.

¿Por qué los perros de una misma casa llegan a pelearse?

Lejos de las obsoletas teorías de la dominancia que antes justificaban estos casos, la verdad es que la única causa real y comprobada es el estrés. ¿Por qué? ese es el desafío del tutor y también del profesional que facilite el proceso: buscar posibles factores estresantes adicionales en el entorno que bajen el umbral normal de reactividad en uno o varios de los perros de la casa y hacen que prácticamente por cualquier cosa, terminen enfrentándose.

¿Y cuáles son los estresores?

Los que usualmente veo en mi práctica pueden resumirse en: problemas conductuales no tratados, muchas veces ya en grado severo pero que nunca antes fueron notados y/o diagnosticados (ansiedad, miedos, fobias), frustración causada por el entorno o tutor, castigos repetitivos, pérdida de control sobre el ambiente, ruidos, poca disponibilidad e recursos, inconsistencia del tutor, dolor, y los más comunes: introducción de un perro sin tomar precauciones, sobretodo si este perro forma una pareja "dispareja" con el que ya está en casa (perro viejo vs joven, grande vs pequeño, activo vs tranquilo, perros sin castrar, razas con temperamentos distintos, perros con diferentes historiales de desarrollo conductual). Añadir también que la combinación perra - perra es la más riesgosa, seguida de perro - perro y perro -perra.

¿Qué hago si mis perros están peleando?

Lo primero, evitar que vuelvan a juntarse de inmediato. La gran carga de estrés que supuso una pelea de este calibre los ha dejado muy estresados, y la posibilidad de que vuelvan a pelear es altísima. No forcemos encuentros que van a empeorar el problema. Mientras más seguidas las peleas, más intensas, frecuentes serán y empeorarán el cuadro. Necesitan al menos, un par de días de descanso en solitario. 

Lo siguiente: 

  • Quitar, disminuir, en lo posible los estresores que hayamos detectado (ruidos, juguetes, tráfico de personas, atención del tutor poco estructurada)
  • No castigar (vamos a provocar más estrés)
  • No dejar que se vuelvan a pelear y que "paren ellos mismos", porque por ellos mismos no van a resolver sus problemas.
  • Manejar espacios para que no puedan olfatearse ni verse por un par de días. 
  • Descartar con su Médico Veterinario lesiones físicas derivadas de las peleas y también lesiones previas que puedan haber causado dolor y por tanto, estrés.
  • Buscar la ayuda del Médico Veterinario Etólogo Clínico de manera urgente, sobretodo si la conducta de ambos perros ha cambiado y se ven más estresados y han aparecido problemas conductuales adicionales (ansiedad, miedo, agresividad).
  • Tratar de establecer actividades lo más positivas posible para cada uno, mientras buscas ayuda profesional.

La idea es que al momento del trabajo conductual, estén lo más recuperados posible del estrés que le provocaron las peleas y además que hayan podido resolver en su mayoría, los estresores que los llevaron a esto. 

Sin duda la ayuda profesional te llevará a ver con mayor objetividad en qué estás fallando, en qué puedes mejorar y como puedes manejar mejor el entorno, el tiempo y la forma en que interactúas con los perros involucrados.

La clave está en no apurar procesos, en no obligar a interactuar y a tener en cuenta que siempre existe la posibilidad de que los perros involucrados no vuelvan a tener un vínculo y eso debemos entenderlo y respetarlo: al igual que en las personas, hay perros que no pueden volver a restablecer un vínculo y si bien el entrenamiento y la terapia conductual en si pueden ayudar a que puedas controlar espacios y movimientos de cada perro, si notas que a pesar de esto, aún presentan estrés y sólo lo hacen mediante orden de por medio y no se logró una armonía total, hay que valorar calidad de vida de cada individuo. No queremos perros robotizados, que carguen con estrés crónico y que sólo vivan "para aguantar", sin poder disfrutar de todo el resto de posibilidades que les ofrece la vida. Por ello, la reubicación es una arista a considerar si es que los tutores quieren y pueden, y cuando esto no es viable, el manejo permanente del entorno mediante separaciones estructurales, horarios, rutinas y tiempos es otro tema que tendremos que saber planificar, ojalá con tiempo. 


Dra. Soledad Torres Alvarado
Médico Veterinario
Máster en Etología Clínica y (c) Psicofarmacología
CONCIENCIA Etología Clínica