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LA PÉRDIDA DE MI MEJOR AMIGO

05.05.2017

Tristemente, todos los que amamos a una mascota, un día nos enfrentaremos a la enfermedad, la vejez o la muerte repentina o inminente de nuestro amigo querido. 

Es natural y necesario hacer el duelo por la pérdida de una mascota como se hace para cualquier ser querido que fallece. Y es importante también contar con contención y apoyo de los cercanos en este duelo.

Muchos frente a este dolor se llegan a preguntar si es normal sentir tanta pena, incluso igual o más que por la muerte de un humano. Demás está decir que esto no tiene nada de malo. Sabemos que el amor viene de todas las formas y tamaños y un animal no es menos merecedor de amor que una persona. 

Hay muchas formas de dolor que son completamente normales. Incluso algunos llegan a experimentar verdaderas alucinaciones que dejan la impresión de que oímos caminar a nuestra mascota, ladrar o gemir. Algunas personas llegan a pensar ven a su mascota en sus lugares habituales. Si la mascota tuvo que partir debido a una eutanasia, a menudo, los propietarios se sienten culpables y confundidos acerca de las decisiones que tomaron con respecto a la final de la vida de su mascota. En ocasiones, hasta pueden sentirse enojados, molestos o dolidos con su Médico Veterinario u otros involucrados en este proceso. Estos sentimientos tan confusos pueden ser intentos de distraer el verdadero sentimiento de tristeza por la pérdida o tratar de encontrar una explicación lógica a esta pérdida. Pero todos son episodios normales frente a cualquier proceso de duelo que requiere de tiempo y apoyo para mejorar.

Nadie es reemplazable, y a pesar de que la casa se siente tan vacía, y si hay niños pequeños, pueden pedir un reemplazo de inmediato. Lo que siempre aconsejo es esperar al menos un mes antes de traer a casa una nueva mascota y explicarles las razones de esto. Como cualquier ser vivo, su pérdida no se compensa de inmediato con la presencia de otro y es un proceso que debe vivirse, asimilarse y sanarse antes de integrar un nuevo compañero, porque no queremos que este nuevo amigo sufra las consecuencias de un duelo que aún no termina. 

Incluso hasta sus compañeritos de cuatro patas pueden resentir la pérdida de su amigo. Pueden lloriquear, se niegan a comer o beber, y sufren letargo, sobre todo si tenían un estrecho vínculo con la mascota fallecida. Incluso si no eran los mejores amigos, las circunstancias cambiantes y su estado emocional puede angustiarles. Lo mejor en estos casos es entender que ellos también tienen emociones y acompañarles en su duelo sin tratar de entorpecer su entorno, manteniendo una rutina normal dentro de las posibilidades.

Cuando ya estemos preparados para un nuevo compañero, podemos echar un vistazo a los perros o gatos en adopción... si es necesario asesórate profesionalmente con el Etólogo Clínico en cuanto a prevenir futuros problemas, o conocer cuidados elementales en un perro. Los perros sin hogar son tantos en este país y están esperando por un vínculo estable con un humano amoroso y preocupado. Si nos sentimos conectados hacia uno de ellos, no significa una traición al animal que hemos perdido. La capacidad de darle a este nuevo amigo un buen hogar es realmente un cumplido a la relación anterior con tu mascota que se ha ido... y desde donde él o ella esté descansando, te lo agradecerá.

Dra. Soledad Torres Alvarado
Médico Veterinario y Máster en Etología Clínica
CONCIENCIA Etología Clínica

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