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JUGANDO AL "TIRA Y AFLOJA": ¿BUENO O MALO?

13.08.2018

Ya sabemos que el comportamiento de los animales es quizá una disciplina en la que más mitos existen. A pesar de todas nuestras capacidades, los humanos aún cometemos errores garrafales a la hora de interpretar conductas porque creemos ciegamente en ellos. Sobretodo, tratándose de perros.

Una de las grandes confusiones y que por la que siempre me preguntan, es si el juego de tirar la cuerda ("tira y afloja") es malo o no. Me preguntan casi en "modo tabú", igual que cuando me cuentan que duermen en la cama con su perro, por ejemplo. Dicen que "incentiva" la agresividad, que al perro "se le afloran los instintos" y un sin fin de suposiciones que no tienen otra fuente que la (a veces peligrosa), imaginación humana. 

Aclaremos ciertos puntos. Muchas personas ven que es arriesgado jugar al tira y afloja con un perro. Y es verdad que si el juego se pone demasiado intenso, puede resultar en un perro fuera de control. También derivado de la intensidad, se pueden producir daños físicos para el humano y por supuesto para el perro (mandíbula y área cervical). 

Pero cuando se juega estructuradamente (que es lo que siempre deberíamos hacer), el tira y afloja es en realidad una excelente forma de practicar la regulación emocional y conductual en tu perro. De hecho es mi herramienta favorita en casos que involucran esto. Funciona muy bien y nuestro perro aprende jugando, que es el objetivo principal en la terapia: que el aprendizaje involucre bienestar.

Entonces, para jugar al tira y afloja de forma segura, siempre sigue estas reglas:

  • No aplica si el perro protege recursos de ti o de cualquiera, si es agresivo contigo, si tienes algún impedimento físico donde pudieras tropezar o no sostenerte firmemente. 
  • No aplica tampoco en perros con problemas cervicales y/o del resto de la columna, en perros con problemas de la articulación temporo-mandibular, con problemas dentales o cardiópatas. 

  • Cachorros y gerontes debe ser de intensidad moderada. 

  • Iniciemos el juego mediante alguna palabra, gesto o señal ("hey", "juega!", etc).
  • Juguemos sólo si podemos lograr que el perro pare en cualquier momento. Podemos hacerlo al menos una vez cada 30 segundos y luego a intervalos irregulares. ¿Cómo hacerlo? deja de tirar y para por un momento. Dile "gracias" o "para" o como prefieras, y con la otra mano, pongamos un oloroso premio delante de su nariz. Cuando suelte el juguete para olfatear el premio, elógiale y pídele que se mantenga en esa posición o que se siente. Una vez esto, felicítalo de nuevo y entrega el premio, luego mueve el juguete y comiencen a jugar nuevamente.
  • Una vez hayan aprendido y repetido esto varias veces, puedes pedirle a tu perro que suelte el juguete sin un premio en tu mano. Por eso es importante que hayas enseñado antes el comando "gracias" o "para".
  • No olvides usar un tono de voz amable. Los tonos de mando, fuertes e imponentes NO aplican para la educación de un perro y contaminan el vínculo. 
  • No dejes botada la cuerda/mordedor en cualquier parte. Guárdala. No es para que el perro mordisquee. Para eso puedes usar otros juguetes.
  • Si tu perro protege recursos de manera severa, es hora de que veas primero a un Etólogo Clínico para que empiecen una terapia dirigida a su problema.  

  • Es normal un perro sano llegue a gruñir porque el gruñido NO SIEMPRE SIGNIFICA AGRESIVIDAD. También se despliega en situaciones emocionantes, como el juego. 

Una guía que te puede ayudar en este divertido juego

De esta forma habremos llevado a nuestro perro a peaks de emoción pero a la vez lo habremos ayudado a "bajar" de la nube de una forma tranquila, amable y gradual. 

Por todo esto que les cuento y por las infinitas utilidades que tiene en terapia conductual, el "tira y afloja" es una herramienta valiosa y los mitos alrededor de ella deben ser alejados. No va a incentivar agresividad, ni instintos, ni la intención de morder porque NO estamos trabajando a ese nivel. Estamos trabajando a nivel emocional, mucho más profundo y de resultados duraderos. Siempre conocer para poder aplicar. 

Dra. Soledad Torres Alvarado

Médico Veterinario y Máster en Etología Clínica

CONCIENCIA Etología Clínica