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EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA "MALA CRIANZA"

24.05.2017

Cuando alguien pregunta la causa del por qué su perro se comporta de manera problemática, siempre se echa mano a la vieja excusa de que ese perro tiene problemas por la "mala crianza" que le entregó ese mismo tutor, llenándolo de culpabilidades que en realidad poco ayudan a la hora de tomar decisiones prácticas. 

A menudo se piensa, erróneamente, que este concepto se relaciona con entregar cariño al perro o regalonearlo; incluso el tratarlo con respeto, sin gritos, sin golpes, puede llegar a ser reprochado... ¡vivimos en un mundo al revés!. Afortunadamente, se ha demostrado que son factores que no guardan relación con la aparición de problemas conductuales o bien que no tienen la importancia exagerada que se les atribuye, así que si alguien te lo ha dicho o sigues pensando que es así, es bueno actualizarse al respecto en etología canina. Los links de estudios relacionados los encontrarás al final de este artículo.

Una mala crianza es, en estricto rigor, desconocer la naturaleza real del perro y no otra cosa. Pero, ¿se sabe cuál es la naturaleza real del perro?: al respecto, cualquier tutor responsable debería conocerla a la hora de convivir con una especie distinta a la humana. Si no sabes aún, esta web sin dudas puede ayudarte en ese camino. Pero por ejemplo, conocer cómo aprenden, cómo se vinculan, cómo nos ven a nosotros, cómo sienten y son sus emociones, si sienten dolor y en qué ocasiones, si ven en blanco /negro o en colores, entre muchas otras cosas, son tópicos que debieses desde ya tener en cuenta. 

Volvamos a lo nuestro. ¿Qué es mal criar entonces?: por ejemplo, el utilizar teorías de antaño, que ya han sido retractadas, pero aún se usan, como esa donde el perro es el "alfa", que debe saber "quién manda". Por supuesto que nada puede ser más humanizado que creer que el perro conspira constantemente hacia nosotros. Pensar que aún tenemos que tratarlos con desdén, por la fuerza, formando vínculos confusos donde en un rato castigamos y después les queremos, sin que el perro entienda el por qué de ese cambio repentino de su humano, es otra de las extrañas formas que algunos recomiendan para interactuar con ellos. 

Por otro lado, seguir esa tentadora idea de creernos "líder" de una manada que no existe (los perros de familia viven en familias, no en manadas), es otra de ellas. Podríamos decir que todo esto es una mala crianza. Si, aunque te parezca extraño. ¿Por qué?: porque nada de eso responde a las necesidades del perro. Porque nada de esto es, en realidad, lo que es un perro. Son ideas elaboradas desde una óptica netamente humana donde simplificamos al perro y "creemos" que se comporta así, improvisando a partir de eso con posibles soluciones. Pero en realidad sólo son ideas que ya quedaron en el pasado, aunque lamentablemente siguen colándose de vez en cuando, llegando fácilmente al corazón de tutores que están desesperados por encontrar una solución rápida. Que a ti no te pase.  

Por supuesto, hay otros factores que intervienen también en la presentación de un problema de comportamiento, dentro de los cuales podemos contar la genética (concepto que casi hemos sepultado cuando buscamos causas de diversas conductas y que no sólo debemos relacionar con agresividad), las experiencias tempranas previas a la adquisición de ese perro (gestaciones y periodos perinatales estresantes, socialización deficiente, destetes tempranos, malos tratos, enfermedades, entre tantísimos otros). 

Un tutor informado puede ayudar eficazmente a su perro o gato. Y se nota. Por ello siempre les repito que tenemos que aprender a filtrar los comentarios que algunos nos entregan en los foros de internet. No nos quedemos con eso. Siempre recurre a ayuda profesional calificada cuando tengas dudas. No te quedes sólo con el consejo del parque o el consejo que te dio un desconocido en Facebook. Porque si hablamos del cerebro de tu perro o gato, no se puede improvisar y no queremos que el problema de ellos siga empeorando. 

Links: 

https://doi.org/10.1016/S0168-1591(05)80121-2

https://doi.org/10.1016/0168-1591(95)01008-4

https://doi.org/10.1016/S0168-1591(96)01123-9

Dra. Soledad Torres Alvarado

Médico Veterinario y Máster en Etología Clínica

CONCIENCIA Etología Clínica

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