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MI GATO ME LAME, ¿ES NORMAL?

14.06.2017

Algunos gatos gustan mucho de lamer o succionar ropas, trapos, bolsas y una diversidad de objetos, hasta a nosotros mismos. A veces ronronean y al mismo tiempo hunden sus patas en ti, así como si estuviesen mamando. Incluso algunos babean mientras lo acaricias.

Si hace alguna de estas cosas (o todas), te estarás preguntando si es normal. Pueden haber incluso comportamientos aún más raros como tratar de mamar en tu cuello, pecho o mentón, o bien lamer repetidamente tus manos, brazos, piernas o pies. Pero no estás solo! Muchos gatos desarrollan esos hábitos orales donde se sienten muy cómodos y reforzados; algo así como cuando los niños se chupan el dedo, así que es difícil tratar de parar a tu gato mientras está en esto; puede que se detengan un breve momento y luego siguen.


Hay muchas razones a las que se deben estos comportamientos. Algunos expertos apuntan al destete temprano en gatitos huérfanos o no huérfanos necesariamente. Idealmente, los gatitos debieran estar mínimamente con su madre hasta las 8 semanas, e incluso se postula que lo óptimo sería a las 12 semanas es una edad aceptable si además socializan con otros humanos. Si se retiraran de manera precoz es muy posible de ver estos comportamientos infantiles en gatos ya adultos. 


Aunque también estos comportamientos, acompañados de otras señales, podrían ser indicadores de aburrimiento, estrés, ansiedad y hasta enfermedades orgánicas, como el hipotiroidismo en gatos seniors. Si bien no es muy común, tampoco debemos dejar de pensar en un posible problema compulsivo, si es que nuestro gato deja de lado sus rutinas, necesidades habituales e incluso ya afecta a su piel o sistema digestivo, sobretodo si es de alguna raza determinada, como los gatos Siameses, quienes sufren de un comportamiento problemático denominado "wool sucking" y debe tener un tratamiento etológico. 


Nunca trates de castigarle con empujones, gritos u otros si consideras que es un desagrado el que intente hacer alguna de estas conductas, ya que si tenemos en frente un caso de estrés, podría empeorar e incluso causar episodios de agresión o comportamientos desplazados, además de dañar vuestro vínculo y posiblemente intensificar en el tiempo este comportamiento. Demás está decir que no avalamos este tipo de castigos en ningún caso ni contexto, y si te encuentras en una situación donde temas que tu gato necesita ayuda, recurrir de inmediato a un especialista Etólogo Clínico, luego de descartar una enfermedad orgánica de base.