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EL CORTE DE COLA EN LOS PERROS

24.05.2017

Los perros emplean gestos y movimientos de su cuerpo como parte de su lenguaje normal. De este, la COLA es una de las áreas más expresivas (seguida, por cierto, de las orejas). De ahí la importancia de conservarla, para poder socializar con los miembros de su especie y no propiciar problemas de comportamiento al no poder expresarse correctamente o entregar un mensaje fallido.

Es, en definitiva, lo más parecido la utilidad que tiene nuestra expresión facial. ¿Se imaginan intentar comunicarse sin gestos? De poderse, se puede, pero la interpretación puede llegar a ser muy complicada. Y la emisión, por supuesto se torna dificultosa y frustrante al no poder lograr el efecto deseado en el receptor. Lo mismo sucede con los perros. 

No hay que olvidar que también el movimiento de cola del perro ayuda a dispersar el olor de las feromonas que ellos producen en los sacos anales, que es otra de las grandes y valiosas vías de comunicación canina.

La investigación científica ha demostrado que el corte de cola puede llegar a ser una experiencia dolorosa y traumática para un cachorro, incluso si se realiza con anestesia local. Al contrario de lo que se piensa, incluso entre Médicos Veterinarios, el hecho de cortar la cola antes de los 5-10 días de vida, no significa que ese perrito "no sienta nada". A los pocos días de edad tienen una percepción MUY desarrollada del dolor y su sistema nervioso plenamente activo; el único inconveniente para ellos es que no tienen la capacidad de expresar externamente su malestar como lo haría un cachorro más grande. Incluso el realizar este procedimiento puede interferir con el establecimiento del umbral del dolor, provocando que a futuro ese perro pueda ser más reactivo ante ciertos estímulos dolorosos. 

Si el corte de cola se realiza a pesar de todo, y peor aún, las prácticas no son las mejores, puede acarrear problemas como dolor, sangrado, infección y dar paso a la formación de un NEUROMA (tejido nervioso cicatricial) en el muñón de la cola, ocasionando irritación y dolor crónico que puede verse expresado en distintos comportamientos de irritación, evitación o agresividad a futuro, los que muchas veces no son diagnosticados y "asumidos" como parte de la personalidad de ese animal. 

Obviamente hay casos que tienen que ver con la salud del animal y donde si debe realizarse una amputación, pero para efectos de este artículo no ameritan discusión ya que aquí está en juego la salud y bienestar de ese paciente. Fracturas, infecciones, heridas severas, pueden entrar en esta categoría, y el Médico Veterinario tratante será el que pueda darte la mejor opción en caso de que tu perro (o gato), se encuentre en esta situación. 

Si tu perro, por determinados "estándares" de su raza o bien por acción de terceros ya pasó por la experiencia del corte de cola, sin que tu hayas influido en esa decisión, no te atormentes; este artículo va enfocado a que, la próxima vez que tengas la opción de integrar a un perro a tu familia, puedas decidir informado respecto a este tema. Y por supuesto estar atento ante cualquier episodio de dolor o malestar relacionado a esa zona. 

Por último, es necesario que tomemos conciencia que la amputación de colas (y orejas en algunos casos), cuando responde a criterios netamente estéticos, afecta de manera irreparable la forma de comunicarse de ese animal, y de cómo el entorno le responde. Muchos problemas de comportamiento pueden surgir a raíz de esto y de bienestar también. De nosotros depende ir terminando con este tipo de prácticas y comprendiendo que sólo benefician al humano. 

Dra. Soledad Torres Alvarado

Médico Veterinario y Máster en Etología Clínica

CONCIENCIA Etología Clínica

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