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GATOS: ¿POR QUÉ EL CASTIGO NO ES UNA OPCIÓN?

29.04.2017

Hay veces que para evitar que nuestros gatos hagan cosas que no nos gustan, no podemos evitar gritarles, hacer un ruido fuerte para distraerles o incluso llegar al castigo físico forzándolos a adoptar posturas para demostrar autoridad. Estos estímulos se denominan "aversivos" y también incluyen el mojarlos con pistolas de agua o con un spray. Cabe destacar que no es la mejor opción; puede que nuestro gato no relacione su "mal comportamiento" con el castigo que le inflingimos puesto que muchas veces son comportamientos totalmente intrínsecos al gato y además, sus características sociales le impiden entender nuestras ideas de jerarquía, lo que puede causar confusión y frustración, empeorando el problema.

ALGO MUY IMPORTANTE: el gato es MUY sensible y la única consecuencia que obtendremos es que, si nuestro castigo es dirigido, o sea, ve que nosotros somos los que lo aplicamos de manera directa, asociará este estímulo negativo con nosotros y nuestra relación con él puede verse resentida. Algunos ejemplos pueden ser:


  • Deje de comportarse de ese modo cuando estamos nosotros pero lo haga en nuestra ausencia.
  • Lo haga en lugares menos visibles o evidentes para nosotros y que entonces no nos demos cuenta de que está estresado.
  • Lo relacione con estar junto a nosotros y cuando esté en esta situación se ponga nervioso (anticipando un castigo por algo que el no sabe).
  • No entienda por qué le gritamos cuando trepa por las cortinas, pero no cuando lo hace por el sofá (si una cosa nos molesta más que la otra) o por qué lo hacemos unas veces sí y otras no (porque no nos hemos dado cuenta o estamos ocupados) y eso le haga deducir que nosotros y nuestras respuestas no somos de fiar.
  • Incluso es posible que cuando quiera llamar nuestra atención repita el comportamiento porque considera que estos gritos responden a sus demandas!!
  • Antes de castigar SIEMPRE debemos analizar el comportamiento en relación a cuándo lo hace y en respuesta a qué circunstancias y si no sabemos de qué se trata, recurrir a un especialista para que evalúe si es normal o no y si necesita tratamiento. Después de analizar el comportamiento de nuestro gato, el especialista nos propondrá la mejor alternativa.

Dra. Soledad Torres Alvarado

Médico Veterinario y Máster en Etología Clínica
Conciencia - Etología Clínica Veterinaria