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7 CLAVES PARA CONVIVIR CON TU PERRO

30.06.2020

Sabemos que el perro es una especie distinta, por lo tanto, con necesidades propias y muchas veces, muy distintas a las nuestras. Aquí extrapolar nuestros sentimientos, deseos u opiniones a veces pueden traducirse en tremendos errores y confusiones que traerán de seguro, frustración para ambas partes. Y por supuesto, nuestro vínculo puede verse más o menos dañado según el caso.

Con estos consejos quiero que tengas en cuenta que, si bien es fácil poder llevarte bien con tu perro, es necesario tener la constancia y las ganas de llevarlos a cabo. Aquí te explico a continuación:

  1. Lee el lenguaje de tu perro: ya lo hemos comentado antes. Si convivimos con un ser vivo que habla una lengua "extranjera" para nosotros, lo mínimo es que sepamos algo de este idioma para poder comunicarnos. ¿Qué es lo más curioso? Que pocos lo conocen realmente. Muchas veces nos basamos en suposiciones acerca de lo que nos quieren decir y peor aún, humanizamos pensando en que ellos sienten furia, venganza, malas intenciones, cuando en realidad nada de esto está sucediendo. Esto puede traer problemas en la convivencia. Hazle un favor a tu perro y comienza desde ahora a entenderlo, ojalá escuchando menos consejos/tips a "la rápida" y más fundamentos sólidos. ¡Vas a notar los cambios!. 
  2. Sé consistente: se trata de ser estable en nuestros comportamientos y actitudes respecto a nuestra relación y manejo del perro. Esto va a determinar qué tan confiado y seguro se sienta respecto a ti y su entorno, lo que obviamente va a influir en qué cosas aprende y que cosas no. Muchos problemas de convivencia, se traducen en problemas de comportamiento, resultado de que algunas veces permitimos ciertas cosas y otras no, dependiendo de nuestro estado anímico, condiciones de vida, etc. Pero el perro no sabe y no distinguirá cuando se puede o cuando no se puede... y el resto es historia. La ansiedad y el miedo como buenos amigos que son, a veces no tardan en golpear la puerta.
  3. Educa a tu perro de forma temprana: vivir en un mundo donde se está sujeto a condiciones extrañas y que no se adaptan a tu forma de vida, es algo que los perros viven a diario. Y como somos nosotros los que los integramos a este mundo, es nuestro deber educarlos de manera temprana. Y ojo, que educar incluye mucho más que sólo entrenar en ciertas señales como el "siéntate" o "échate" y no tienen que esperar tener 1 año o cierta envergadura física para comenzar. El saber en qué lugar puede dormir, por dónde puede pasear, dónde puede hacer sus necesidades, con qué juguetes si se puede jugar, cómo se debe saludar, por sólo decir algunas, son cosas que pueden ser vitales a la hora de forjar una buena convivencia, porque él/ella no sabe tus reglas y menos puede suponer o dar por hecho cosas que para ti son tan comunes. Siempre pongámonos en sus patas.
  4. Olvídate de la palabra dominancia: y comenzarás a ver a tu perro con otros ojos. Tu perro tiene un inmenso mundo, lleno de emociones y conductas asombrosas. Los humanos podemos ser súper resistentes al cambio y de hecho esta teoría ya ha traspasado fronteras y evidencias científicas que pareciera que a pasar que lo equivocada que está, parece más "vigente" que nunca. Decir que nuestro perro es dominante porque nos miró, porque puso su pata encima de nuestras piernas cuando sólo intentaba jugar, cuando pasó por delante de nosotros porque estaba súper emocionado por salir, en realidad es desconocerlos, minimizarlos y también no poner en funcionamiento nuestra capacidad de análisis y comprensión del otro. La dominancia es un concepto que existe, pero es quizás el peor utilizado dentro de la Etología, y es además el que ha generado que miles de perros en el mundo sean infelices (muchos sin que nadie lo note), a causa de manejos obsoletos, que muchas veces sólo reflejan la cantidad de herramientas que se poseen para explicar ciertas conductas en un perro. Recursos para poder aprender más los hay de sobra, pero este es un libro imprescindible si quieres instruirte sobre el tema. 
  5. Si no hay una buena relación, no hay nada: y una buena relación se basa en la comprensión y en el respeto, igual que en nosotros los humanos. Si retamos, golpeamos, tironeamos, hay que pararse a analizar qué estamos entregando y que esperamos que nos entreguen a partir de eso. Muchas veces puede resultar, pero es porque su nobleza no conoce de rencores y saben esconder bien el miedo. O bien no sabemos reconocer los signos más evidentes. Tener un buen vínculo significa que a la hora de tratarse de ti, tu perro sólo pueda pensar en cosas buenas, agradables y cómodas. Y que sus actitudes lo expresen de la misma manera. Para saberlo, tener en cuenta el punto 1. de esta lista es fundamental.
  6. Respetarlos no significa permisividad o humanización: todos necesitamos reglas claras. Y estas las podemos enseñar sin necesidad de utilizar la coerción física o mental. Todos los puntos anteriores te llevarán a entender y relacionarte mejor con tu perro. Y puedes lograr que tu perro te respete, pero de verdad, porque te mostrarás como un guía íntegro, confiable, que sabe lo que hace y que da el ejemplo. Y ahí la fuerza, arrogancia y cualquier sentimiento o acción negativa hacia ellos no tienen lugar. A menudo el respeto se confunde con tener miedo y eso es crear una bomba de tiempo que puede traducirse en varios problemas, incluyendo los que no se ven, pero minan la salud física y mental del animal sin que te des cuenta. Por lo tanto, no inspires miedo, inspira confianza porque el respeto viene de su mano.
  7. Ten paciencia: la última de todas no es la menos importante. Si no tienes paciencia tú, que eres el más cercano a tu perro, entonces la causa está perdida. Quizás pensarás... pero esto es demasiado, un perro es un perro y no hay más ciencia detrás de eso. Queda mucho por aprender, pero no te sientas sobrepasado; debes ser consciente de que tu perro merece una buena vida junto a ti, ni más ni menos. Si algo malo pasa en su comportamiento, la solución ideal no siempre será la más fácil. Siempre anda a la base del problema. Si estás pasando por una terapia conductual, ten presente que los resultados no son de la noche a la mañana. Si hay cosas que no comprendes, los especialistas en el tema podemos guiarte antes de que tomes alguna decisión incorrecta. Para eso estamos!

Dra. Soledad Torres Alvarado
Médico Veterinario
Máster en Etología Clínica y Psicofarmacología
CONCIENCIA Etología Clínica