EL PERRO DETRÁS DE LA REJA
Nada puede resultar más triste que ver un perro solo y detrás de una reja. En mi caso, al menos, no es gracioso ver como cientos de perros ladran a más no poder detrás de los barrotes de fierro cada vez que paso caminando, con algún paciente en medio de una terapia. ¿Por qué?









